En la actualidad, existe una fuerte competitividad en la industria de alimentación. Este hecho , es una de las razones principales por las que las empresas del sector alimentario suelen utilitzar todo tipo de “ engaños” para vender sus productos, disfrazándolos con adjetivos tan atractivos como “ saludables”, “ 100 % natural”, “ sin azúcar” o “ integral”, cuando en realidad, no cumplen este requisito por el que pretenden atraer a los consumidores publicitándolos con un valor añadido del que realmente carecen.

Este hecho ocurre porque la normativa europea sobre información alimentaria es un tanto ambigua, por lo que da pie a que la industria pueda llevar a cabo este tipo de “engaños” sin cometer ninguna ilegalidad, pues como bien decía un professor mío : “ decir la verdad a medias, no es mentir.”
Dextrosa, maltodextrina, miel de maíz, melaza, concentrado de jugo de frutas, etc. son algunos de los sinónimos que integran la larga lista de sinónimos del azúcar y que la industria alimentaria utiliza en sus productos disfrazados de alimentos “ sin azúcar”. Lo mismo ocurre con el resto de slogans publicitarios “ saludables”.

Por otra parte, los productos ultraprocesados contienen gran cantidad de aditivos que resultan no aportar ningún valor nutricional añadido al alimento, pero sí son muy perjudiciales para nuestra salud: glutamato monosódico ( E-621), dióxido de azufre ( E-220), butilhidroxitolueno, también conocido como BHT( E-321) o nitritos y nitratos de sodio ( E-250-251), son ejemplos de aditivos que otorgan a este tipo de alimentos mayor palatividad, un color más atractivo, buen aroma etc. creando adicción mientras dañan nuestra salud.

Así pues, estas son algunas razones de peso por las que os recomiendo aprender a leer las etiquetas y a enseñarlo a hacer a vuestros hijos, pues si aprendemos a leer las etiquetas de los productos seremos más conscientes de lo que comemos y de escoger si lo queremos o no. De este modo, nuestros hijos e hijas sabrán que alimentos contienen los nutrientes que el cuerpo necesita y por lo tanto, serán capaces de escoger.

Los pasos que seguiremos son muy simples :

1.- Saber de qué está hecho el producto e identificar todos sus componentes. Si hay alguno que no conocemos lo investigamos.

2.- Decidir si quiero que aquel producto en cuestión me alimente.

No debemos olvidar que un buen producto es aquel que contiene los ingredientes básicos, esenciales y de calidad necesarios para elaborarlo. Y todo el listado de ingredientes que desvirtúen la esencia de un alimento debemos prescindir de ellos.

¿Para qué ponerle azúcar a un pan de molde? ¿Para qué ponerle potenciador de sabor a una crema? ¿Para qué? Estos ingredientes no nos aportan nada, lo contrario; los conservantes, colorantes, potenciadores de sabor, los aditivos le dan mucho trabajo a nuestros órganos filtro (hígados y riñones principalmente) llegándose a acumular ante un consumo elevado de ellos, llegándonos a perjudicar seriamente la salud.

¿Preparados, entonces, para conocer un poquito más sobre el etiquetaje de un producto?

Vamos a ello:

En las etiquetas deben aparecer, obligatoriamente, las siguientes indicaciones:
– Denominación del alimento
– Listado de ingredientes (de mayor a menor presencia)
– Determinación de los alergógenos
– Cantidad del ingrediente
– Cantidad neta del alimento
– Fecha de consumo o de caducidad
– País de origen o lugar de procedencia
– Lote
– Información nutricional: desde diciembre del 2016 es obligatorio indicar el valor energético, la cantidad de grasa, los ácidos grasos saturados, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal. Opcionalmente podrá indicar la cantidad de ácidos grasos monoinsaturados, poliinsaturados, polialcoholes, almidón, fibra, vitaminas o minerales presentes en cantidades significativas.
– El orden de ingredientes es muy importante a la hora de interpretar una etiqueta.
– Por ello es tan importante enseñar a leer las etiquetas a nuestros hijos.

¿En qué más nos debemos fijar?

El azúcar: o dicho de otras maneras (glucosa, dextrosa, azúcar invertido, lactosa, fructosa, almíbar, siropes)
– Sabemos que la energía que necesitamos no necesariamente debe provenir del azúcar simple, si no de los complejos que los encontramos en los cereales, las legumbres y la fruta, principalmente.
– También hemos visto como el consumo de azúcares simples debería ser como máximo del 10% de la ingesta calórica (cuanto menos mejor)
– Para saber cuánto azúcar se le ha añadido a un producto debemos mirar los hidratos de carbono. Detrás de esta cifra acostumbra a aparecer “de los cuales azucares”.

ES aquí donde indica la cantidad de azúcar que se le ha añadido a un producto. Hay una gran cantidad de productos que superan ese 10%, por eso, la mejor elección siempre será la del producto al que no se le haya añadido nada. Si finalmente nos decidimos por optar por un producto que contenga azúcar sea de los últimos ingredientes, pero si el azúcar está entre los tres primeros, pues fuera!

Las grasas: Referente a las grasas no es tan importante la cantidad si no la calidad de las mismas. Debemos evitar las grasas hidrogenadas o también conocidas como grasas “Trans” artificiales( ojo, pues también existen grasas trans de origen natural y que no son perjudiciales). Acostumbran a estar en la bollería industrial que muchos niños desayunan y meriendan. Estas grasas trans o hidrogenadas poseen evidencia científica sobre sus efectos perjudiciales para nuestra salud, pues incrementan factores de riesgo cardiovascular, favoreciendo así la incidencia de enfermedades coronarias. Además, también se ha comprobado que el consumo habitual de este tipo de grasas causan resistencia a la insulina pudiendo desembocar en diabetes, obesidad y síndrome metabólico.

– La sal. Según la OMS no deberíamos superar los 5gr diarios (es menos que una cucharilla de café). Un elevado consumo de sal comporta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y favorece la retención de líquidos.

No obstante, debemos saber que la sal es un compuesto químico formado por “ cloruro de sodio”. El sodio, es el elemento químico que realmente debemos restringir en nuestra dieta, y este representa un 40% aproximadamente de la composición de la sal. La cantidad máxima recomendada de ingesta diaria de sodio es de 2300 mg. Este dato es importante porque, en realidad, lo que debemos vigilar es evitar un exceso de sodio y no de la sal en sí. En el caso que encontremos una etiqueta en la que nos da sólo información sobre la sal en general, podremos saber la cantidad de sodio que estamos ingiriendo calculando el 40% del valor total de ésta.

– Los alimentos que tienen grandes cantidades de sal son: los embutidos, las conservas, las salchichas y precocinados, los frutos secos, los snacks. Se considera que un producto es alto en contenido de sal cuando supera los 1,25gr por cada 100gr de producto. La razón por la que tienen mayor contenido en sal se debe a que una de las funciones de ésta es la de ser un método de conservación de alimentos, permitiendo así alargar su vida útil. A modo de recomendación y, tratando de reducir su contenido en el alimento, podemos lavar con agua abundante el producto para reducirle un poco la cantidad de sal que contiene.

– Finalmente, un último dato sobre la sal es el hecho que un elevado consumo de sal, o mejor dicho de sodio, comporta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y favorece el riesgo de sufrir retención de líquido. Nuestro organismo debe tener un ratio sodio:potasio equilibrado para mantener una correcta tensión arterial, lo cual es importante para nuestra salud cardiovascular.

-Otro aspecto que debemos valorar bien. El que tenga un colorcito marrón no quiere decir que sea integral.O que en la denominación diga rico en fibra o integral. Para que sea integral en la etiqueta debe poner: harina integral. Muchas veces el contenido de cereal integral estar por debajo del 10%. También nos podemos encontrar con productos hechos con harinas refinadas a los que después se les ha añadido salvado. Este tipo de productos, aunque contengan una mayor cantidad de fibra, no son integrales, y el cuerpo no asimila del mismo modo la fibra aislada del grano del cereal, y, en consecuencia, no nos aporta los beneficios que proporcionan un cereal completamente integral. Así pues, lo que realmente debe indicar en la receta, que querrá decir que es integral, es, en apartado ingredientes: harina 100% integral , sea cual sea el cereal de composición.

-Y, finalmente, damos paso a los famosos aditivos alimentarios, las famosas E. Esta letra, lo que nos indica es que es un aditivo que está autorizado, por la Unión Europea.
Los aditivos son sustancias que pueden ser naturales o químicas y se añaden a los alimentos, no por su valor nutritivo, si no por motivos de conservación, aspecto, sabor (colorantes, conservantes, emulgentes, estabilizantes, humectantes espesantes, correctores de la acidez, edulcorantes y potenciadores del sabor).

– El uso masivo de la industria en utilizar estos aditivos ha obligado a establecer unos mecanismos de control exhaustivos y muy rigurosos. pero, aunque los aditivos sean seguros no nos da vía libre a tomarnos los que queramos, ya que un consumo excesivo y sin control puede producir, de entrada, trastornos digestivos y de intolerancias alimentarias.

Por lo tanto, nosotros debemos aprender y enseñar que: Es mucho más recomendable consumir materia prima (los alimentos) y menos productos (todo lo preparado y envasado). Pero, si escogemos la opción de consumir un producto, entonces, es necesario saber de qué está hecho para poder escoger la mejor opción.

Sin embargo, no hay que ser alarmistas, por lo que es importante saber que NO todos los aditivos alimentarios resultan perjudiciales para nuestra salud, pues, como ya comenté en un párrafo anterior, existen, por ejemplo, aditivos alimentarios que son de origen natural y que son extraídos para su uso en los productos elaborados a nivel industrial. A modo de ejemplo, podemos citar la cúrcumina, la cual aparece en el etiquetado como (E-100), clorofilas ( E-140), ambas colorantes, alfa-tocoferol( E-307) o Delta-tocoferol ( E-309), antioxidantes vegetales, todos ellos totalmente no nocivos para la salud.

A modo de resumen, aprender a leer e interpretar las etiquetas de los alimentos envasados, nos ayudará a conocer la composición de estos y así estar seguros si resultan ser tan saludables como la industria nos los intenta vender. Pues la mejor prevención de la enfermedad empieza por una nutrición saludable y consciente.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

¿Quieres recibir el Ebook de BUENAS IDEAS Vegetarianas?

Suscríbete a nuestro newsletter.

Política de privacidad

Hemos recibido tu correo electrónico correctamente!